Opening Soon · AlicanteOpening Soon · Maestro José Garberí Serrano, 12, 03540 Alicante
Respirar por la boca en lugar de por la nariz no es solo un gesto: mantenido en el tiempo puede influir en cómo se desarrollan los dientes y la cara de tu hijo. Te ayudamos a identificar las señales y a saber cuándo consultar.
Muchos padres nos cuentan lo mismo en la consulta: "mi hijo duerme con la boca abierta" o "siempre está con la boca entreabierta, aunque no esté resfriado". Es un detalle que suele pasar desapercibido, pero merece atención. Respirar por la nariz o por la boca no es solo una cuestión de comodidad: cuando la respiración bucal se mantiene en el tiempo, puede tener relación con cómo se desarrollan los dientes y los huesos de la cara de tu hijo.
En este artículo te contamos en qué fijarte, por qué ocurre y cuándo tiene sentido consultarlo con calma, sin alarmas.
No hace falta ser experto para detectar algunas señales en casa. Fíjate especialmente durante el sueño y en los momentos de relax:
Que aparezca alguna de estas señales de forma puntual, sobre todo con un catarro, es completamente normal. Lo que conviene observar es si se repite de forma habitual y prolongada aunque tu hijo esté sano.
La nariz no solo deja pasar el aire: lo filtra, lo calienta y lo humedece antes de que llegue a los pulmones. Además, respirar por la nariz ayuda a que la lengua se coloque en su sitio natural, apoyada en el paladar. Esa posición de la lengua actúa como una especie de "molde" suave que acompaña el crecimiento de la boca durante la infancia.
Cuando un niño respira de forma continuada por la boca, la lengua tiende a quedar abajo y los labios permanecen abiertos. Con el tiempo, ese patrón puede modificar el equilibrio de fuerzas que da forma a la mandíbula y al paladar mientras el niño crece.
Aquí es donde entra el punto de vista del odontopediatra y del ortodoncista. La respiración bucal mantenida durante años se asocia con algunos rasgos que vemos con cierta frecuencia en consulta:
Conviene aclararlo: la respiración bucal no "causa" por sí sola estos problemas de forma automática, y no todos los niños que respiran por la boca los van a desarrollar. Se trata más bien de un factor que, si se detecta pronto, permite acompañar mejor el crecimiento. Por eso en Kido damos tanta importancia a la ortopedia dentofacial, que aprovecha las etapas de desarrollo del niño para guiar el crecimiento de los huesos de la cara, y a la ortodoncia infantil cuando hace falta corregir la posición de los dientes.
Detrás de la respiración bucal casi siempre hay un motivo que dificulta respirar por la nariz. Los más habituales son:
Identificar el origen es clave, porque el abordaje puede necesitar la colaboración de otros profesionales, como el pediatra o el otorrino.
Lo primero es la tranquilidad: detectar esto pronto es una ventaja, no un motivo de preocupación. Algunas ideas útiles:
La infancia es precisamente el mejor momento para valorar todo esto, porque los huesos aún están creciendo y hay margen para acompañar ese desarrollo de forma sencilla. En una revisión podemos observar cómo respira, cómo coloca la lengua y cómo están evolucionando sus dientes, y decidir juntos si hace falta hacer algo o simplemente seguir vigilando.
Si has reconocido a tu hijo en varias de estas señales, no lo vivas con angustia: coméntalo en su próxima revisión y lo valoramos con calma.
El equipo de odontopediatría de Kido